17 marzo 2019

¿QUÉ OCURRE CON EL B737 MAX 8?


Dos accidentes en menos de cinco meses de dos Boeing 737 MAX 8 han puesto bajo sospecha la seguridad de este modelo de avión. El primero de los accidentes ocurrió el pasado 29 de octubre, cuando un B737 MAX 8 de Lion Air se precipitó al mar poco después de despegar de Yakarta con el resultado de la destrucción total del avión y la muerte de sus 189 ocupantes. El segundo ocurrió el pasado 10 de marzo; pertenecía a Ethiopian Airlines y también se estrelló poco después del despegue de Addis Abeba falleciendo todos sus ocupantes (157).

Tras las primeras investigaciones, y dadas las coincidencias entre los dos accidentes, se ha puesto el foco sobre el B737 MAX.  La Unión Europea y varios países de todo el mundo han prohibido las operaciones de este modelo de B737 en su territorio. La propia Boeing ha pedido suspender temporalmente las operaciones de las 371 unidades del B737 MAX que hay todo el mundo, hasta que se aclaren las circunstancias de estos accidentes.

Pero, ¿qué pasa con el B737 MAX 8 para que un avión tan moderno esté en tierra con lo que esto supone de pérdidas para el fabricante y los operadores? Para contestar a esta pregunta, vamos a empezar por fijarnos en el diseño de este avión. El B737 MAX 8 es un modelo más de la larga serie de los Boeing 737 que tuvo su origen hace más de 50 años. Es un avión de corto/medio radio muy versátil y con un gran éxito de ventas en todo el mundo. Concretamente el B737 MAX 8 pertenece a la familia de B737 NG (Next Generation).

El B737 MAX 8 está equipado con dos motores LEAP-1B de CFM International, motor muy potente, silencioso, de bajo consumo (15 % menos que otros modelos) y -50% en emisiones de óxidos de nitrógeno. 


Estos motores son significativamente más grandes que los de los otros modelos anteriores de B737, lo que ha obligado a Boeing a colocarlos más adelantados y elevados con respecto al borde de ataque del ala y además rediseñar el tren de aterrizaje (20 cm más alto) para lograr una separación mínima de seguridad respecto al suelo

Como consecuencia de esto, cuando el avión está en vuelo y en determinadas circunstancias, crea una sustentación añadida (como si fuese una extensión del ala) que hace que el avión tienda a encabritarse es decir que tome una posición de morro arriba con peligro de acercarse a una situación de entrada en pérdida (stall).

Como medida de protección frente a esto, Boeing instaló un sistema llamado MCAS (Maneuvering Characteristics Augmentation System) que impide de forma automática que el avión entre en una actitud de morro arriba peligrosa.



El MCAS se activa automáticamente con un ángulo de ataque alto, con el piloto automático desconectado, flaps retraídos y giros pronunciados. Actúa moviendo el estabilizador horizontal en ángulos de 0.27º por segundo a 2.5º en 10 segundos. A mayor número de mach el estabilizador se mueve menos y con menor velocidad se mueve más. Se desactiva cuando baja el ángulo de ataque o si el piloto actúa sobre el compensador (trim) manualmente. También se puede desconectar el MCAS, mediante un interruptor específico que está en el pedestal central.

A la espera de la finalización de las investigaciones, todo hace pensar que la causa de los accidentes esté relacionada con este sistema y/o con los sensores de ángulo de ataque y velocidad, que hayan podido dar lecturas erróneas e inducir a actuar al MCAS. 

Por otra parte, pilotos de B737 MAX 8 de American Airlines se han quejado de que se enteraron de la existencia del MCAS, a raíz del accidente de Lion Air. Antes de este accidente no figuraba en los manuales del avión. Es decir, ha faltado información por parte del fabricante y formación sobre cómo actuar en caso de mal funcionamiento de este novedoso sistema. 

  

27 enero 2019

LA AVENTURA DEL "CUATRO VIENTOS"

Recordar la aventura del "Cuatro Vientos", es rememorar la aventura de la aviación española en sus primeros años y de dos de sus protagonistas, Mariano Barberán y Joaquín Collar. Dos nombres que van indisolublemente unidos en la historia de la aviación.

Es difícil imaginar en nuestro siglo XXI, cuando ya no hay distancias a superar, la aventura que suponía en el primer tercio del siglo XX, realizar un vuelo de 8000 km sin escalas con un avión monomotor. Cruzar el Atlántico por su parte más ancha y solitaria, para alcanzar un sueño que a cualquiera se le antojaría imposible, menos a dos hombres: Mariano Barberán y Joaquín Collar.

Antes, el "Plus Ultra", un hidroavión alemán Dornier Do J, con el comandante Ramón Franco, el capitán Julio Ruiz de Alda, el teniente Juan Manuel Durán y el mecánico Pablo Rada, había llegado a Buenos Aires tras varios saltos, dando inicio a una serie de grandes raids de la aviación española que acabaría con la aventura del "Cuatro Vientos" y su enigmático final.

Los Protagonistas

Mariano Barberán y Tros de Ilarduya, nació en 1895 en Guadalajara donde ingresó en la Academia de Ingenieros, saliendo como teniente en 1917. Ingresó un año más tarde en el servicio de aeronáutica, siendo admitido primero como observador en 1919, y desde 1924 como piloto de aeroplano, participando activamente en la guerra de África. Fue condecorado en todas las campañas en las que participó y en 1926 fue el más estrecho colaborador de Ramón Franco en la preparación del vuelo del "Plus Ultra".

En 1927 fue nombrado profesor de la Escuela de Observadores, siendo director de ésta desde 1928 a 1931. Antes de iniciar el raid, fue condecorado con la Gran Cruz de Isabel la Católica por el presidente de la República, Niceto Alcalá-Zamora.

El capitán Mariano Barberán y el teniente Joaquín Collar
Joaquín Collar Serra, nació en 1906 en Figueras (Gerona). Ingresó en la Academia de Caballería de Valladolid en 1921 saliendo de alférez en 1925. Participó en la guerra de África y en 1927, ya de teniente, ingresó en la escuela de aviación de Los Alcázares para realizar el curso de observador. En marzo de 1929 recibe el título de piloto de aeroplano de guerra. Su fama como excelente piloto le lleva a ser destinado como instructor en la Escuela de Pilotos de Alcalá de Henares. Amigo de Ramón Franco, participó con él en la intentona republicana de 1930, exiliándose en París y Lisboa tras el fracaso de ésta.

Regresa a España en 1931 tras el proclamación de la República, recuperando su antiguo puesto y empleo. Se le consideraba uno de los mejores pilotos de aquella época.

El Avión 


El Breguet XIX GR (Gran Raid) Super-Bidón fue fabricado especialmente para la ocasión por Construcciones Aeronáuticas S.A. (CASA) en Getafe.

Fue construido partiendo del modelo Breguet Bre 19 TR "Bidón" con modificaciones sustanciales que afectaron principalmente a la superficie alar, a una disminución del coeficiente aerodinámico de resistencia total y a un aumento de la carga de combustible. 

Se amplió aún más la capacidad de su gran depósito, lo cual dada su posición en el centro de la estructura equivalía casi a rediseñar por completo el avión.


El Breguet XIX "Cuatro Vientos", un sesquiplano de patente francesa.
Podía cargar un total 5.300 litros de gasolina y 220 de aceite. La cabina era cerrada y en la parte delantera llevaba un panel de instrumentos de vuelo muy completo con tacómetro, manómetros de aceite y combustible, dos brújulas, un altímetro, variómetro, reloj, integral de vuelo con anemómetro,  girómetro y horizonte artificial. 

En parte trasera, donde se situaba Barberán,  llevaba mandos de vuelo duplicados además de integral de vuelo, idéntico al del piloto, anemómetro, altímetro y tacómetro. Tanto la cabina delantera como la trasera disponían de iluminación eléctrica para la lectura de los instrumentos durante el vuelo nocturno. No llevaba radio para no aumentar peso. 

El "Cuatro Vientos" estaba equipado con un motor Hispano Suiza 12 Nb de 650 cv, construido en Barcelona, con 12 cilindros en "V" y 6 carburadores (uno por cada dos cilindros).

El avión se construyó en cuatro meses y medio y costó 80.000 pesetas que fueron financiadas por el Gobierno, el Ministerio de la Guerra y la Jefatura de Aviación Militar.

El sargento Modesto Madariaga fue designado por Barberán como mecánico de asistencia de este proyecto. Perfecto conocedor del avión ya que supervisó la fabricación y puesta a punto del Breguet XIX. Antes de iniciarse el vuelo, Madariaga partió en barco hacia La Habana para esperar allí la llegada del "Cuatro Vientos", llevando consigo piezas de recambio para el avión y uniformes para los tripulantes.


El Vuelo

La posibilidad de realizar este vuelo rondaba en la cabeza de Mariano Barberán desde 1927. Unir España-Cuba-México en dos etapas siguiendo la ruta colombina. Primera etapa desde Tablada en Sevilla a La Habana en Cuba, 8000 km sin escalas, la segunda de La Habana a Ciudad de México, casi 2000 km. Una empresa difícil pues suponía sobrevolar el Atlántico por su parte más ancha, casi 6000 km sobre el solitario océano. Iba a ser la mayor distancia recorrida hasta la fecha en aeronave sobre el mar. 
  

El 9 de junio de 1933 a las 15:30, el "Cuatro Vientos" despegó de Getafe rumbo a Tablada (Sevilla) en vuelo posicional. En Sevilla esperaban el sargento Madariaga, dos mecánicos de CASA y un montador de Hispano Suiza. Cuando llegó el avión, se le cambiaron las ruedas y la hélice.

Al anochecer, los informes meteorológicos recibidos desde Cuba eran favorables, y por ello se dispuso la salida para la madrugada del día siguiente. A las 04:35 del 10 de junio, el "Cuatro Vientos" despegó de Sevilla. Tras seis años de preparativos, comenzaba el vuelo soñado.

A la media hora de haber despegado, abandonan la costa española cerca de San Lúcar de Barrameda y se internan en el mar con rumbo 256º (SSW).

Cinco horas después y a 1500 m de altitud, sobrevuelan las Islas Madeira cubiertas de nubes. La solitaria inmensidad del océano por delante.

Cuando llevaban nueve horas y media de vuelo, Barberán, que se encargaba de la navegación, comprueba mediante el sextante que estaban en la ruta prevista. Todo bien.
  

Horas después, el teniente Collar, que está pilotando desde Sevilla, se siente repentinamente indispuesto, con escalofríos y malestar por todo el cuerpo. La tensión, los nervios y la postura inmóvil en la estrecha cabina le pasan factura. Se lo comunica a Barberán por medio del tubo de la bocina y éste se hace cargo de los mandos. Normalmente las comunicaciones entre ellos eran a través de papeles escritos, ya que era difícil oírse debido al ruido del motor.


Más adelante, Collar tras descansar y una vez repuesto se hace cargo nuevamente de los mandos. Cuando llevan veinticuatro horas y media de vuelo ven por primera vez la estrella Polar y Barberán puede tomar la latitud: paralelo 22, lo previsto.


Cuando llevan más de 30 horas de vuelo, Barberán le da a Collar un nuevo rumbo (270º) y una nota donde le dice que dentro de tres horas llegarán a la bahía de Samaná (República Dominicana). El cálculo es preciso y cruzan la isla por su costa norte. 

Están preocupados por la gasolina. No se fían del indicador y sopesan aterrizar en Guantánamo, pero el tiempo es malo y deciden continuar a Camagüey donde aterrizan a las 15:39 hora local del 11 de junio. El "Cuatro Vientos" ha recorrido 7600 km en 39 horas y 55 minutos con una velocidad media de 190 km/h. Quedaban 100 litros de gasolina.

En cuanto se entera de la llegada del avión, el mecánico Ernesto Madariaga se prepara para desplazarse a Camagüey en un avión militar con todos los bartulos: herramientas y piezas necesarias para el arranque del aparato.

El sargento mecánico Modesto Madariaga con mecánicos cubanos
El lunes 12 de junio, a las 14:22 hora local el "Cuatro Vientos" despega rumbo a La Habana acompañado por cuatro aviones del ejército cubano. Aterrizan tres horas después. El calor es infernal y el recibimiento, apoteósico. 

En La Habana todo son agasajos e invitaciones durante toda una semana. Una actividad frenética que les impide descansar lo suficiente y habituarse al clima. 

Están agotados física y mentalmente. Barberán quiere salir cuanto antes para México, pero Collar sólo quiere descansar, está con  dolores de estómago y escalofríosSe fija la fecha de salida para la madrugada del 20 de junio. El estado físico de ambos no es el mejor para iniciar la segunda etapa de su viaje. Aunque ésta sea de "sólo" 1920 km.  

Una etapa más corta que la anterior pero con dificultades. Barberán no había preparado este segundo salto con tanto detalle como el de Sevilla-Cuba. Se calculó que invertirían como doce horas en realizar el trayecto.

Rechazaron el ofrecimiento de instalar una radio, no la veían necesaria y además adujeron que tenían que realizar el vuelo con la misma equipación que habían salido de Sevilla. Todo lo que fuese a bordo tenía que haber sido fabricado en España. 

Modesto Madariaga trabaja toda la noche poniendo a punto el avión. La grieta en el depósito de combustible, detectada días atrás, ha sido reparada. Se cargan 2150 litros de combustible y más de 200 de aceite.

A las 05:52 y bajo una lluvia incesante, el "Cuatro Vientos" despega del aeródromo de Columbia, al norte de La Habana. 

La Desaparición

A partir de aquí la crónica de la aventura del "Cuatro Vientos" deja el terreno de los datos concretos para entrar en el de las especulaciones y el misterio. 

Villahermosa, último sitio donde fue visto el "Cuatro Vientos"
Hay testimonios de diferentes avistamientos sobre suelo mexicano. El último fiable fue a las 11:35 (hora local) sobre Villahermosa, capital del Estado de Tabasco, después se pierde definitivamente el rastro del "Cuatro Vientos".

La espera en Ciudad de México se hizo inútil; no dieron señales de vida y toda la búsqueda organizada no consiguió ningún resultado. Hoy sigue siendo un misterio cómo fue la desaparición del "Cuatro Vientos" y de sus dos intrépidos tripulantes, Mariano Barberán y Joaquín Collar.


Reproducción del "Cuatro Vientos" en el  Museo del Aire de Cuatro Vientos.

Bibliografía:

-El Vuelo del Cuatro Vientos 
 Epopeya y Tragedia de Barberán y Collar. 
 Alfonso Domingo y Jorge Fernández-Coppel

-Días de Gloria y Tragedia: El "Cuatro Vientos"
 Antonio González Betes
 Ministerio de Defensa



15 enero 2019

JEPPESEN RECUERDA EL AMERIZAJE DEL USAIR 1549

Hoy es el aniversario de 10 años del milagro en el Hudson. Jeppesen ha creado esta carta conmemorativa para honrar al capitán Sullenberger y su amerizaje con éxito en el río Hudson.


17 diciembre 2018

¿QUÉ ES EL ACAS/TCAS ?

El espectacular desarrollo del control del tráfico aéreo durante las últimas décadas, ha conseguido mantener unos altos niveles de seguridad en la circulación aérea.

Pero a pesar de los avances técnicos en ATC y de la profesionalidad tanto de pilotos como de controladores, cualquier fallo técnico o humano era capaz de originar un alto riesgo de una colisión en vuelo.

Para compensar esto, a partir de los años 50 comenzó a desarrollarse un sistema autónomo de evitación de colisiones que actuase como última barrera. Este sistema debería ir a bordo de los aviones y ser independiente de los sistemas de tierra utilizados para control. El sistema se fue perfeccionando con los años hasta llegar al TCAS (1).

A finales de los 80, la OACI creó el ACAS (2), el estándar para prevención de colisiones en el aire.  

Desde el 1 de enero de 2005, todos las aeronaves civiles de ala fija equipadas con motor de turbina, con un peso máximo certificado de despegue mayor de 5700 kg o pasaje superior a 19 pasajeros, están obligadas a tener un equipo compatible ACAS.

El TCAS es una implementación específica del ACAS (Anexo 10 OACI Vol. IV)Actualmente, la única implementación disponible en el mercado del estándar OACI para ACAS II es TCAS II versión 7.1, obligatoria en Europa desde 2015. Como actualmente no existe otra implementación del ACAS, se puede decir que ambos términos, TCAS y ACAS, son sinónimos.

El TCAS es un equipo electrónico que va abordo del avión, y que avisa de la presencia de aviones equipados con transpondedor que estén próximos a nuestra posición. Ayuda a evitar posibles colisiones en vuelo y funciona independientemente de los servicios de tráfico aéreo ATC.

El sistema TCAS sigue y evalúa continuamente el peligro potencial de otros aviones con respecto al nuestro, mostrandolos en la pantalla y generando avisos visuales y sonoros ante la amenaza de una posible colisión.


Descripción y funcionamiento del sistema

El sistema incluye un ordenador que centraliza, calcula y gestiona las funciones de vigilancia, rastreo, detección, maniobras evasivas y generación de avisos. Dos antenas independientes de la del transpondedor, una instalada en la parte superior del fuselaje (antena direccional) y otra localizada en la parte inferior del fuselaje (antena omnidireccional). Además, el sistema incluye alertas audibles en la cabina y anuncios visuales que son proyectados ya sea en la pantalla principal de vuelo (PFD), pantalla de navegación (ND) o en el VSI (Vertical Speed Indicator) digital.

Todo avión equipado con TCAS "interroga" en una frecuencia de 1030 MHz, a todos los demás aviones que estén dentro de un determinado alcance acerca de su posición, y los otros aviones "responden" en una frecuencia de 1090 MHz. Estos ciclos de "preguntas y respuestas" se repiten varias veces por segundo. En función de la tardanza en la "respuesta" el sistema calcula la distancia a la que se halla el "interrogado".

Zonas de protección TCAS

El TCAS monitoriza continuamente el tráfico potencialmente peligroso. Construye un mapa tridimensional del avión en el espacio aéreo, prediciendo los movimientos en base a los cálculos de velocidad, altitud y posición.

Con esta información el TCAS proporciona dos tipos de alerta. La primera de ellas se denomina TA (Traffic Advisory). Su finalidad es ayudar al piloto en la búsqueda visual del avión intruso y alertarle ante un posible aviso de resolución (RA). El RA (Resolution Advisory), la segunda de ellas, recomienda al piloto las maniobras correctas para evitar la colisión con el avión en conflicto. 

Si los dos aviones están equipados con TCAS II, ambos sistemas coordinarán sus RA's para dar una respuesta conjunta ordenando maniobras de evasión distintas a cada piloto, es decir, el TCAS de un avión le indicará descender, mientras al otro avión le indicará ascender, incrementando la separación vertical entre ambos. 






La acción sugerida puede ser correctiva, sugiriendo al piloto un cambio en sentido vertical a través de los anuncios "Descend, Descend" (Desciende, Desciende) o "Climb, Climb" (Asciende, Asciende) o "Adjust Vertical Speed" (ajustar velocidad vertical), mediante la reducción de la velocidad vertical.

Actualmente está en estudio el sistema ADS-B (Automatic Dependent Surveillance - Broadcast), que es un sistema de vigilancia que sustituye la información que se obtiene actualmente de los radares.

El un avión determina su posición a través de la navegación por satélite y la emite periódicamente, lo que permite su seguimiento. La información puede ser recibida por las estaciones terrestres de control de tráfico aéreo como un reemplazo para el radar secundario ya que no necesita recibir una señal desde tierra para emitir. También puede ser recibida por otras aeronaves para proporcionar conocimiento de la situación y permitir la autoseparación.

El ADS-B es obligatorio en parte del espacio aéreo de Australia y en 2020 lo será para algunos aviones en Europa y Estados Unidos.

(1) Traffic Alert and Collision Avoidance System 
(2) Airborne Collision Avoidance System

21 noviembre 2018

DESPEGUE FLEXIBLE - TAKE OFF FLEX

A menudo el peso real de despegue (ATOW) (1) es más bajo que el peso máximo permitido de despegue (RTOW) (2), que varía de acuerdo al calaje de flap, altitud, temperatura, viento, longitud de pista, etc. Por tanto, en ciertos casos, es posible despegar con un empuje menor que el empuje máximo de despegue. 

El ajuste del empuje al peso real se utiliza para aumentar la vida útil del motor ya que se consiguen unas temperaturas de turbina inferiores a las de MTOT(3). Los fabricantes de motores relacionan el desgaste de estos, con las altas temperaturas de los gases a la salida de la cámara de combustión. Se ha calculado que reducir un 7% la temperatura normal despegue, supone un ahorro de un 25% en gastos de mantenimiento.

Take Off Flex o Despegue Flexible

El Take Off Flex consiste en ajustar el empuje a un EPR (4) o N1 (5) correspondiente a una temperatura mayor que la real, utilizando así un empuje menor. Esa temperatura mayor (temperatura asumida) se escoge de acuerdo con la Tabla de Pesos al Despegue de la pista correspondiente y con el peso actual (ATOW). Así obtendremos un empuje (EPR o N1) que nos garantiza que podemos sacar nuestro peso real, con un calaje de flap y viento determinados.


Este método tiene sus limitaciones:

-La reducción no podrá superar el 25% de la potencia máxima de despegue.

-No se podrá utilizar en pistas contaminadas.


La temperatura asumida (TFLEX) debe cumplir estas tres condiciones:

TFLEX > TREF (6)
TFLEX > OAT
TFLEX < TFLEX MAX
La normativa actual exige a los operadores hacer despegues periódicos usando el MTOT, con el fin de chequear los parámetros de despegue (N1, N2, EPR, EGT).

El siguiente ejemplo muestra cómo determinar una TFLEX, usando una tabla de pesos al despegue.



Datos:
Paris-Orly RWY 08
Flaps/Slats: 1+F
Peso Actual (ATOW): 66.000 kg
OAT: 24º C
Viento: + 20
QNH: 1013 mba
A/C : off
Pista seca

Resultado:
TFLEX : 68º C
V1: 145 kt
VR: 145 kt
V2: 150 kt

Cualquier corrección de QNH, Aire Acondicionado, etc, deberá aplicarse sobre la temperatura flexible. 
--------
(1) ATOW = Actual Take Off Weight. Peso real de despegue. 
(2) RTOW = Regulated Take Off Weight. Peso máximo con el que un avión puede despegar de una pista en particular en condiciones concretas (viento, temperatura, flaps, etc.)
(3) MTOT = Maximum Take Off Thrust. Empuje máximo de despegue
(4) EPR = Engine Pressure Ratio. Es el cociente entre la presión de la descarga de la turbina y la presión de entrada del compresor. Se utiliza para indicar la potencia de salida de un turbofan.
(5) N1 = Representa la velocidad de rotación del compresor de baja y se presenta en el indicador como un porcentaje respecto a las RPM del diseño.
(6) TREF = Temperatura de referencia. Temperatura a la cual empieza a reducirse el empuje nominal del motor. Se define como una desviación de la ISA (ISA+30,40,50 ó lo que marque el fabricante).

Bibliografía: 

AIRBUS Getting to Grips with Aircraft Performance



14 noviembre 2018

ATERRIZAJE EN PISTAS MOJADAS O CONTAMINADAS


Una meteorología adversa puede afectar de tal forma el desarrollo de la operación aérea que, en determinadas condiciones, y si no se toman las precauciones oportunas, es capaz de comprometer seriamente la seguridad del vuelo.

La operación en tiempo frío exige unos procedimientos especiales, que la distinguen de la operación normal por desarrollarse en un escenario meteorológicamente desfavorable, que puede influir negativamente en el estado de la pista donde vayamos a operar y hacer que las performance del avión se vean degradadas.

La JAA (Joint Aviation Authorities) define así los diferentes estados de una pista: 

a) Pista seca (dry runway): Cuando no está ni mojada ni contaminada, e incluye las pistas pavimentadas que se han preparado especialmente con ranuras o pavimento poroso y que permiten una acción de frenado efectiva como si estuviera seca, aún cuando haya humedad. 

b) Pista húmeda (damp runway): Cuando la superficie no está seca, pero la humedad que hay en ella no le da un aspecto brillante.

c) Pista mojada (Wet runway): Cuando la superficie de la pista tiene un aspecto brillante y está cubierta por agua, o equivalente, con menos de 3 mm de espesor o cuando hay suficiente humedad en la pista para darle un aspecto brillante pero sin zonas significativas de agua estancada.

d) Pista contaminada (contaminated runway): Cuando más del 25% de la superficie (en zonas aisladas o no); dentro del largo y ancho requerido que se está usando, está cubierta por:
- Agua estancada de un espesor de más de 3 mm. o aguanieve, o nieve en polvo equivalente a más de 3 mm de agua; 
- Nieve compacta; o 
- Hielo, incluyendo hielo mojado.

El término de pista resbaladiza (slipery runway) se usa para describir el estado de una pista en las que las características de rozamiento de su superficie se han deteriorado en una porción significativa. Se considerará resbaladiza o no, en función de la acción de frenado (breaking action) que tenga: buena, media o pobre.


El estado de la pista es un factor añadido en el 75% de las salidas de pista en el aterrizaje
La operación en pistas contaminadas, por ser poco habitual, plantea muchas dudas en las compañías aéreas que operan en aeropuertos con condiciones climatológicas adversas, donde hay que compaginar el mayor margen de seguridad con la menor pérdida de carga de pago (payload).

No en vano, la contaminación en la pista es un factor determinante en el 18% de todos los accidentes en el aterrizaje.


Aproximación y aterrizaje


Las condiciones para al aterrizaje en una pista mojada o contaminada deben ser evaluadas minuciosamente antes de iniciar la aproximación.

La presencia en la pista de un contaminante líquido (agua, aguanieve o nieve suelta) o un contaminante sólido (hielo o nieve compactada) afecta negativamente el rendimiento de frenada:

1) Reduciendo la fuerza de fricción entre los neumáticos y la superficie de la pista. Esta reducción puede ser lateral afectando al control lateral del avión por lo que los vientos cruzados ligeros pueden ser limitativos o longitudinal reduciendo la capacidad del avión para detenerse, lo que afecta tanto la aceleración como la distancia de aterrizaje. 

Tanto una como otra dependen de los factores siguientes:

Estado de los neumáticos (desgaste) y presión de inflado;

Tipo de superficie de la pista y rendimiento del sistema anti-skid. 

2) Creando una capa de líquido entre los neumáticos y la pista, reduciendo el área de contacto y creando un riesgo de hidroplaneo (pérdida parcial o total del contacto y fricción entre los neumáticos y la superficie de la pista). 

Distancias de aterrizaje

Las distancias de aterrizaje están normalmente publicadas en el FCOM/QRH del avión, para pistas secas y para pistas en las siguientes condiciones y contaminantes:

- Mojada
- 6,3 mm (0.25") de agua estancada;
- 12,7 mm (0.5") de agua estancada;
- 6,3 mm (0.25") de aguanieve;
- 12,7 mm (0.5") de aguanieve;
- Nieve compacta; y
- Hielo 

Guía para la aproximación y aterrizaje

Cuando las pistas del aeropuerto de destino están mojadas o contaminadas, la tripulación debe:

1-Cuando las condiciones actuales difieren significativamente de las previsiones, considerar desviarse a un aeropuerto con pistas en mejores condiciones o con una componente de viento cruzado menor.  

2-Prever efectos asimétricos en el aterrizaje que impidan una frenada eficiente o control direccional (p. ej., viento cruzado).

3-Evitar el aterrizaje en una pista contaminada sin anti-skid o con sólo una reversa operativa.

4.-Para ítems inoperativos que afecten a la capacidad de frenada o de reducción de sustentación (lift-dumping), hay que consultar: FCOM/QRH para fallos durante el vuelo; o la Lista de Equipo Mínimo (MEL) para el Despacho.

5-Seleccionar el autobrake (algunos FCOM/QRH recomiendan no usar los autobrakes si el contaminante no está distribuido uniformemente en la pista).

6-Hacer la aproximación en la senda de planeo y a la velocidad de aproximación final (VAPP).

7-Fijar la zona de contacto con la pista y realizar una toma firme para prevenir el hidroplaneo y asegurar el giro de las ruedas del tren principal. 

8-Después del aterrizaje, usar el máximo empuje de reversa tan pronto como sea posible ya que las reversas son más efectivas a mayor velocidad.

9-Asegurarse de la extensión de spoilers/speed brakes.

10-Bajar el morro del avión lo antes posible ya que esto aumenta el peso sobre las ruedas y activa los sistemas asociados al sensor del tren de morro.

11-Supervisar la frenada automática ya que en pistas contaminadas puede no alcanzarse el régimen de deceleración seleccionado. 

12-Cuando se tome el relevo de los autobrakes, presionar los pedales normalmente con una presión constante.

13-Para el control de la dirección usar los pedales, con frenada diferencial si es necesario. No usar el guiado del tren de morro hasta que no se llegue a velocidad de rodaje (taxi).


Bibliografía:
AIRBUS Cold Weather Operations
AIRBUS Getting to Grips with ALAR




08 noviembre 2018

Boletin de emergencia tras el accidente del Boeing 737 MAX de Lion Air





Fly-News 8 Noviembre 2018


Boeing y la FAA han emitido sendos boletines de seguridad para los nuevos Boeing 737 MAX alertando de un posible fallo técnico que puede llevar a la pérdida de control del avión.

Boeing fue la primera en emitir su boletín de seguridad, seguido horas después por otro de la FAA, anunciando que un fallo en los sensores de ángulo de ataque de los aviones Boeing 737 MAX 8 y 9 podía llevar a la activación automática y repetitiva del sistema de compensación del timón de profundidad hasta el límite de morro abajo.


Este aviso se ha producido tras los primeros análisis de los datos del vuelo de Lion Air que se estrelló poco después de despegar de Yakarta.

Según indican ambos boletines de seguridad, se avisa a los pilotos que con el avión volando en modo manual, es decir, sin el piloto automático, en caso de un fallo en uno de los sensores de ángulo de ataque se puede producir el fallo que hemos indicado.

La FAA en el suyo indica que “Esta condición, si no se aborda, podría hacer que la tripulación de vuelo tenga dificultades para controlar el avión y conlleve una excesiva actitud de nariz abajo, una pérdida significativa de altitud y un posible impacto en el terreno”.


Esta situación de compensación morro abajo puede durar hasta 10 segundos. Los pilotos, según los boletines, pueden parar y devolver al avión a su compensación normal mediante el uso del compensador eléctrico del estabilizador, pero que 5 segundos después de que estos suelten los mandos del estabilizador eléctrico, puede volverse a repetir el mando de morro abajo. Para evitar la entrada en este ciclo los pilotos deben desactivar el sistema de compensación de acuerdo al procedimiento establecido en el manual para el caso de un fallo del sistema de compensación y que requiere desconectar completamente el sistema automático.

Boeing también recuerda a los pilotos que en caso de que esto ocurra tendrán una serie de avisos como la activación del “stick shaker” de forma continua o intermitente sólo en el lado afectado por el sensor de ángulo de ataque que falle. El piloto de ese lado también verá en sus pantallas la barra de velocidad mínima. Notarán un incremento en las fuerzas de control de morro abajo. Desconexión automática del piloto automático e imposibilidad de volver a conectarlo. Y recibirán avisos de discrepancias en la velocidad, altitud, ángulo de ataque (si este indicador opcional está instalado), y de diferencia de presión.

La FAA en su boletín de emergencia de aeronavegabilidad da tres días a las aerolíneas, desde el momento en que hayan recibido el mismo, para incluir en los manuales la información señalada anteriormente de lo que puede ocurrir y como solucionar el problema en el capítulo de limitaciones del certificado y en el de procedimientos operativos.


EASA por su parte no ha emitido todavía ninguna alerta o boletín.